martes, 19 de febrero de 2013

Material en preparación

Μέγα χαίρετε πᾶσι,

He estado un tiempo sin postear nada. Explicaré los motivos y pediré, al mismo tiempo, un poco de paciencia.

En primer lugar, me encuentro estudiando materias de la universidad y trabajando en mi proyecto de beca (que devendrá en mi tesis de licenciatura). Eso me ha quitado tiempo para dedicarme al blog, aunque tengo mucho material para postear, no lo hecho para no defraudar a mis lectores con información incompleta.

Y en segundo lugar, dedico lo que me queda del día a investigar la tan discutida cuestión de la pronunciación del griego clásico. Es una cuestión que reviste interés e importancia por demás, puesto que la forma en que leamos el griego influirá en la forma en que nosotros, como docentes, transmitimos la lengua y la cultura a las generaciones venideras.

Antes de "pronunciarme" en esta cuestión, declararé algunos de mis principios:

1. Como he dicho varias veces, la lengua y la cultura griegas poseen actualidad y continuidad histórica. En esto me aparto de la visión "clásica" que frecuentemente ostentan quienes se dedican a los estudios clásicos, y me acerco (o eso intento) a la visión "griega" (quiero decir, a una visión que tome contacto con la cultura a estudiar en su interioridad). Queda claro que hoy en día se habla griego en Grecia y en otros países aledaños, como Italia y Turquía (y fragmentado en distintos dialectos), y existe una pronunciación del griego. Y es necesario destacar que, como sucede con la H en el dialecto póntico, la pronunciación de algunas letras difiere del griego moderno estándar.

2. No hay un criterio absolutamente cierto para determinar cuál fue la pronunciación del griego en Atenas. Para ello sería necesaria una grabación sonora de un ateniense de aquella época. El testimonio que reviste menos desconfianza son los errores de ortografía en las inscripciones y en los papiros (los más antiguos conocidos). Pero esto no implica que debamos basarnos en transliteraciones del latín o de otras lenguas, y mucho menos, creo, basarnos en la plausible, pero discutible, reconstrucción llamada proto-indoeuropeo. Por el contrario, la base fundamental debe ser la pronunciación y la escritura actual del griego.

En estos dos puntos me acerco a los defensores de la Pronunciación Histórica del Griego, según creo. Merece la pena la lectura concienzuda y desprejuiciada del artículo "The error of Erasmus and the Un-Greek pronunciations of Greek" escrito por el Dr. Chrys Caragounis en la revista Filologia Neotestamentaria.

3. Ahora bien, el hecho de permitirme dudar acerca del valor fonético que algunas letras tuvieron en la Atenas del s. V a. C. no implica que sea un erasmista o un neo-erasmista, ni tampoco implica quitarle continuidad a la lengua y a la cultura griegas. Pretendo la mayor fidelidad posible a la hora de adoptar una pronunciación. Y esto se logra, a mi juicio, cuando cotejamos las distintas inscripciones y los papiros. Además, el hecho de que el griego micénico se haya podido descifrar en parte gracias a considerar como E lo que después pasó a ser H, debe hacernos ruido.

4. ¿Por qué me permito dudar? Simplemente porque hago una traspolación de lo que pasó con el latín, lengua cuyos cambios fonéticos y fonológicos fueron tan variados y múltiples que dio origen a diversas lenguas hijas. No ha ocurrido esto con el griego, no. Sin duda que no. El cuidado que han puesto los griegos en la conservación de su lengua no lo han puesto los hablantes del latín. Pero es inevitable pensar que ha debido haber cambios. Y no pienso esto porque soy un mero desconfiado. Lo pienso porque, al cotejar la evidencia factual (inscripciones, especialmente), encuentro que ciertas cuestiones me dejan dubitativo.

Daré un ejemplo concreto.

El profesor Chrys Caragounis menciona en su artículo que las inscripciones áticas, desde inicios del siglo VI a. C., se utilizaba la grafía E para E, para EI y para H. Después de la mitad del siglo V a. C. (450 a. C. aprox.), H y Ω fueron tomadas como letras reales. De modo que entre el 450 y el 300 a. C. hay una confusión de E con EI y viceversa, de E con H y viceversa, de EI con H y de EI con HI. Posteriormente, Caragounis, luego de enunciar los criterios a utilizar para la reconstrucción de la pronunciación de la lengua griega, toma el sonido de ι actual como base. Y así, EI comenzó a confundirse con I desde los siglos VI-V a. C., EI con H, y H con I.

De modo que para el año 403 a. C., que es el de la adopción del alfabeto, había cinco confusiones:

E-EI
E-H
EI-H
EI-I
H-I

Sin embargo, ¡no conozco (la bibliografía que he leído hasta ahora no la menciona, pero puede que encuentre alguna que me haga cambiar de opinión) confusión de I con E! Lo cual hace pensar que estos dos sonidos eran efectivamente distintos. O sea que hay:

E
                        confundidas con H, EI (estos dos últimos también confundidos entre sí)
I

Todo lo cual hace pensar que H y EI representaban sonidos que, o bien estaban en un nivel intermedio entre E e I, o bien se podían pronunciar de ambas maneras. No puede admitirse que los errores con E se debían a conservadurismo ortográfico, porque en ese caso debió haber una escritura con E donde debió haber una I. Como esto no se registra (hasta donde mi humilde conocimiento llega) en ningún periodo histórico, y si tomamos como base las pronunciaciones actuales de estas dos letras, está claro que la E y la I representaban sonidos distintos.

E representaba EI y H también (la última a partir del 450). EI era el alargamiento compensatorio y H era el alargamiento "natural". En un momento se vinculan con E solamente, luego alternativamente con las dos letras y finalmente con I.

Saúl Tovar menciona en su "Biografía de la lengua griega" que lo más probable es que haya habido etacismo e itacismo al mismo tiempo. Pero, según el testimonio de Platón en el Cratilo, el itacismo era más antiguo que el etacismo. Sven-Tage Teodorsson refuta la afirmación platónica en pos de la coherencia con lo que han logrado las teorías fonéticas que parten de la reconstrucción del proto-indoeuropeo (por ejemplo la de Eugène Fleury o de Michel Lejeune). Estas teorías derivan el sonido de H a partir de una A larga que en algunos dialectos (como el dórico o el eólico) quedó, pero no así en ático y en jónico que pasó a ser H (excepto ante P, I y E en ático). Sin embargo el desciframiento del lineal B llevado a cabo por Michael Ventris y John Chadwick en 1953 debe ser tenido en cuenta en esta cuestión. (Estoy intentando conseguir el libro de Michel Lejeune de 1972, en el que éste intenta combinar la teoría fonética de ese momento con el nuevo hallazgo).

En fin, la cuestión sobre la pronunciación abre un debate que seguiré en posts venideros. Pero inicialmente sostengo que para enseñar cualquier material escrito en ático del siglo V a. C., y cualquier material posterior, debe utilizarse la pronunciación histórica o pronunciación nacional, es decir, la pronunciación que los griegos actuales utilizan. Así no correremos el riesgo de dividir al griego en dos lenguas distintas (antiguo y moderno) y mostraremos la continuidad de la lengua griega, que como sostiene Saúl Tovar, es una "unidad polimorfe".

Debo seguir leyendo, de todas maneras. Lo sé. Ya haré una exposición más completa de esto.

Cuando me reciba, este blog resurgirá como el Ave Fénix y revisará todo lo establecido. De momento estoy abierto a los comentarios de mis visitantes, siempre bienvenidos.

1 comentario:

  1. Me alegra retomes tus publicaciones e investigaciones.
    Junto con las razones científicas de peso y los criterios pedagógicos, quienes seguimos el modelo griego nos mueven también principios y, sobre todo, sentimientos.
    Espero puedas en algún momento viajar a Grecia y tener experiencias que te permitan definitivamente dejar de ser un φιλέλλην para convertirte en ρωμιός.
    Te enlazo una presentación sobre la lengua y cultura griegas, por si te sirve de inspiración para crear algo similar y mejor de cara a tu labor de difusión.
    Saludos

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