sábado, 2 de marzo de 2013

Curso de Griego Clásico - Introducción 2: Alfabeto Fonético Internacional

1. Introducción

El Alfabeto Fonético Internacional (AFI) es un sistema de notación fonética cuya intención es la de proporcionar una representación escrita de cada sonido utilizado en cualquier lenguaje oral, con el objeto de promover el estudio de la fonética en cuanto ciencia así como de sus variadas aplicaciones prácticas.

La utilización del AFI es indispensable a la hora de aprender y mejorar la pronunciación de una lengua. En griego clásico, la misma parecería irrelevante y anacrónica dado que no hay ningún hablante vivo del griego que se hablaba en el siglo V a. C. Por lo tanto, no habría necesidad de aprender ni mejorar la pronunciación ya que no hay interlocutor nativo con el que podamos comunicarnos.

(Alguna vez alguien me propuso no emplear el método comunicativo para dar griego clásico, sino un método que permita comprender textos de manera rápida; tal vez un método inductivo-contextual, porque ése es el objetivo del aprendizaje del griego clásico en la carrera de Filosofía y en la de Letras. Me reservo esta discusión para posts futuros.)

Sin embargo, el método de enseñanza que aquí emplearemos requiere el uso del AFI, y además, no debemos olvidar que la transmisión de cualquier lengua y cultura (cualquiera sea el método) se realiza de mejor manera si se lo hace por vía oral, entre otras cosas porque obliga a utilizar la memoria. Esto los griegos lo sabían muy bien… Desde sus inicios, la tradición poética griega ha utilizado la vía oral para transmitirse, en todo tipo de contextos sociales, privados y públicos, principalmente por su (pese a que la filología clásica no lo haga notar con demasía, a mi juicio) indisoluble vinculación con la música y la escenificación. Esta vía jamás llegó a ser totalmente desplazada por la vía escrita. Las tablillas escritas en Lineal B (que transcriben la forma más antigua del griego conocido, a saber, el dialecto micénico) sólo dan cuenta de listas de objetos, destinos geográficos o balances contables. Con la adaptación del alfabeto fenicio (después de aproximadamente 400 años sin sistema de escritura conocido), comenzó a utilizarse la escritura para fijar los poemas que ya en ese momento tenían siglos de antigüedad, como los textos homéricos. Ya San Agustín, en épocas muy tardías, se sorprendía de ver a su maestro leer con el pensamiento (práctica muy común en nuestros días). Y es cierto que los más grandes poemas épicos populares de la Grecia bizantina (como el Digenís Akritas) se transmitieron por la vía oral. En el caso del Digenís Akritas, una prueba de ello es la cantidad de versiones distintas que han sobrevivido gracias a su fijación por escrito, en distintas bibliotecas de distintos monasterios.

De modo que al utilizar la oralidad en la enseñanza del griego clásico, nos sumamos a esa milenaria tradición oral griega. Y para no decir, a la manera de Jaeger, que el griego es una cultura superior (o inferior) a la occidental por esto, baste decir que otras culturas cuentan con una larga tradición oral (por ejemplo, la cultura mapuche, desarrollada en el sur de Argentina y Chile, Sudamérica), que en muchos casos, a diferencia de la cultura griega, jamás llegaron a sentar por escrito.

Lo que incumbe en este momento es la presentación del sistema de notación fonética que emplearemos en este Curso.

2. El AFI para el griego (pronunciación nacional o histórica)

Los signos utilizados para la pronunciación del griego clásico poseen una connivencia con la pronunciación que adoptaremos en este curso. Pues bien, la pronunciación que adoptaremos es la histórica o nacional (cf. Tovar, 1990 o Caragounis, 1995; en Holton et al. (2004) está muy bien y sintéticamente explicada la fonética del griego).

La antigüedad de esta pronunciación está comprobada, pero además ha sido la utilizada en la κοινή. Es decir que es la que ha marcado un estándar en todas las zonas de habla griega y le ha conferido unidad al mundo grecoparlante (que por supuesto nunca llegó a ser una unidad uniforme). Por eso, es la que ha dado lugar, mediante su evolución histórica continua, al griego bizantino que luego devendrá en el griego moderno actual. Por otro lado, es la pronunciación con la que se enseña griego en Grecia. En suma, se puede percibir a través de ella la unidad lingüística (aunque polimorfe) y cultural de la Hélade. Es en efecto la pronunciación menos deshonesta que podremos utilizar: la que de hecho usan los griegos de hoy en día. No hay argumento válido, pues, para usar una pronunciación erasmiana o reconstruida.

No obstante, en honor a la verdad científica, esta pronunciación podrá ser modificada si se hallan las debidas pruebas para su modificación. Por falta de pruebas suficientes, creemos inviable aplicar las pronunciaciones reconstruidas de Sturtevant, de Allen o de Daitz (que por desgracia se han convertido en estándares en el ámbito académico).

(Los tratados de fonética como los de Fleury (1951) y Lejeune (1955) o el tratado de acentuación de Vendryes (1938) serán evaluados luego. De momento no me atrevo a cuestionar su valor científico porque no poseo herramientas suficientes; ya nos haremos más fuertes y les haremos caer sobre ellos todo el peso de la crítica, de ser necesario. Pero no olvidemos que su reconstrucción parte de la lingüística comparada y de la hipotética reconstrucción del indoeuropeo, y muchas veces de semejantes tratados derivan estas pronunciaciones reconstruidas.)

Sobre el uso de la pronunciación nacional o histórica en lugar de las supuestas reconstrucciones seguiremos hablando (ya hemos esbozado algo anteriormente), aunque aquí no debamos hacerlo.

Los sonidos que se usan para el griego clásico (en la pronunciación histórica) serán marcados con negrita y subrayado. Huelga decir que aquí solamente mostraremos los símbolos que utilizaremos: en los posts venideros observaremos cómo se pronuncian y frente a qué letra o conjunto de letras se pronuncian. Este post, por tanto, podrá parecer poco práctico a los que pasen por aquí. Pero nos muestra en un pantallazo el sistema fonético griego dentro de la inmensa variedad y riqueza fonética que posee el género humano.

Es necesario decir que lo que aquí planteamos son los fonemas, las unidades fónicas ideales, de la pronunciación nacional o histórica griega. No los fonos que un hablante particular podría utilizar en concreto. En efecto, un hablante particular puede tener alguna diferencia en el tono o alguna deficiencia fónica. De esto, obviamente, no nos ocuparemos.

3. El AFI

Actualmente (a partir de 2005) el AFI posee 107 símbolos básicos y 55 modificadores.

Los símbolos del AFI están divididos en tres categorías:

·       Letras: indican sonidos “básicos”
·       Diacríticos: especifican esos sonidos
·       Suprasegmentales: indican cualidades tales como velocidad, tono, acentuación, etc.

Las letras se dividen en vocales y consonantes. Los diacríticos y suprasegmentales están divididos según si indican articulación, fonación, tono, entonación o acentuación.

El principio general del AFI es otorgar un símbolo por cada sonido. Esto significa que:

·       No usa combinaciones de letras a menos que el sonido representado pueda ser visto como una secuencia de dos o más sonidos.
·       Tampoco tiene letras separadas para dos sonidos si ningún idioma conocido distingue entre ellos, y no usa letras que representen múltiples sonidos, en el modo en que <x> representa el conjunto de consonantes [ks] en español.
·       Ninguna letra tiene valores que dependan del contexto, como la <c> en la mayoría de los idiomas europeos.

A. Símbolos de letra

El AFI divide sus símbolos de letra en cinco categorías: consonantes infraglotales o egresivas (pulmónicas), consonantes supraglotales o ingresivas (no pulmónicas), consonates coarticuladas y de doble articulación, y vocales.

A1. Consonantes infraglotales o egresivas (pulmónicas)

Las consonantes egresivas son aquellas que se articulan exhalando aire desde los pulmones. 


Donde los símbolos aparecen en pares, la de la derecha representa un sonido sonoro. Las áreas en gris indican articulaciones que se suponen imposibles.

A2. Consonantes supraglotales o ingresivas (no pulmónicas)

Bilabial
Bilabial
ʼ
Por ejemplo:
Laminal alveolar ("dental")
Alveolar
Bilabial
Apical (post-) alveolar ("retrofleja")
Palatal
Alveolar
Laminal postalveolar ("palatal")
Velar
Velar
Lateral coronal ("lateral")
Uvular
Fricativa alveolar

 

A3. Consonantes coarticuladas


Las consonantes coarticuladas son sonidos en los que dos consonantes individuales son pronunciadas al mismo tiempo.

Aproximante velar labializada sorda
w
Aproximante velar labializada sonora
Aproximante palatal labializada sonora
Fricativa postalveolar palatalizada (alveolo-palatal) sorda
Fricativa postalveolar palatalizada (alveolo-palatal) sonora
Fricativa "palatal-velar" sorda

[ɧ] es descrito como un "[ʃ] y [x] simultáneo". Sin embargo, este análisis está discutido.

Existen otras consonantes coarticuladas usualmente denotadas mediante diacríticos.

 

A4. Consonantes Africadas y oclusivas de doble articulación


Las africadas y las oclusivas de doble articulación se representan por dos símbolos unidos por una barra de ligadura, abajo o arriba de los símbolos. Las seis africadas más comunes son representadas alternativamente por ligaduras, aunque no representa el uso oficial del AFI, debido al gran número de ligaduras que se requeriría para representar todas las africadas de esta forma.

Barra de ligadura
Ligadura
Description
t͡s
ʦ
africada alveolar sorda
d​͡z
ʣ
africada alveolar sonora
t​͡ʃ
ʧ
africada postalveolar sorda
d͡​ʒ
ʤ
africada postalveolar sonora
t​͡ɕ
ʨ
africada palato-alveolar sorda
d​͡ʑ
ʥ
africada palato-alveolar sonora
t͡ɬ
 –
africada lateral-alveolar sorda
k͡p
 –
oclusiva velo-labial sorda
ɡ͡b
 –
oclusiva velo-labial sonora
ŋ͡m
 –
oclusiva velo-labial nasal sorda

A5. Vocales

El AFI define una vocal como un sonido que ocurre en el núcleo de una sílaba. Debajo está una tabla representando las vocales con signo propio en el AFI. El AFI ubica las vocales en un gráfico bidimensional según la posición de la lengua. Las dos dimensiones según este gráfico son la anterioridad (vocal anterior/central/posterior) y la altura o abertura (vocal cerrada/semicerrada/semiabierta/abierta, etc.). Estas dos dimensiones se corresponden respectivamente con el segundo formante y el primer formante, encontrados en el espectrograma de dichos sonidos:

·       El eje vertical de la tabla está determinado por la altura de la vocal. Las vocales pronunciadas con la lengua baja están en la base, y las vocales pronunciadas con la lengua alzada están en la cima. Por ejemplo, [ɑ] está en la base porque la lengua está baja en esta posición. Sin embargo, [i] está en la cima porque el sonido es pronunciado con la lengua alzada hacia el techo de la boca.
·       De manera similar, el eje horizontal está determinado por el fondo de la vocal. Las vocales con la lengua movida hacia el frente de la boca (como [ɛ]) están a la izquierda de la tabla, mientras que aquellas en que se mueve hacia atrás (como [ʌ]) son colocadas a la derecha de la tabla.


Donde los símbolos aparecen en parejas, el de la derecha representa una vocal redondeada.

B. Símbolos diacríticos

Los diacríticos son pequeñas marcas que se colocan alrededor de la letra AFI para mostrar una cierta alteración o descripción más específica en la pronunciación de la letra. Sub-diacríticos (marcas normalmente puestas bajo una letra o símbolo) pueden ponerse arriba de un símbolo con descendiente, e.g. ŋ̊.

Diacríticos más avanzados fueron desarrollados en el AFI extendido para codificación de pronunciación más específica.


El estado del glotis puede ser bien transcrito con diacríticos. Una serie de oclusivas alveolares desde una fonación de glotis abierta a una cerrada son:


 C. Símbolos suprasegmentales






4. Conclusión

Como vemos, el sistema fonético griego, según la pronunciación histórica, posee sólo 30 sonidos: 25 consonánticos y 5 vocálicos. Para los hablantes de español, especialmente los de España, es muy fácil pronunciar griego, ya que sus sistemas fonéticos son muy similares entre sí.

5. Bibliografía

·       Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Alfabeto_Fon%C3%A9tico_Internacional

·       Allen, W. S. (1968) Vox Graeca. Cambridge, Cambridge University Press.
·       Caragounis, C. (1995) “The error of Erasmus and the Un-Greek pronunciations of Greek” en Filologia Neotestamentaria 8 (1995), pp. 151-185.
·       Daitz, S. (1984) The pronunciation and reading of Ancient Greek: A practical guide. New York, Jeffrey Norton Publishers.
·       Fleury, E. (1951). Compendio de Fonética Griega para Uso de los Aspirantes a la Licenciatura en Letras: Traducción de la 4º edición francesa, revisada y corregida por la Licenciada Concepción Martínez Figueroa. Barcelona, Bosch.
·       Holton, David et al. (2004). Greek: An essential grammar. New York, Routledge.
·       Horrocks, Geoffrey (2010). Greek: A History of the Language and its Speakers. Second Edition. Chichester/Malden, MA, Wiley-Blackwell.
·       International Phonetic Association (2007) Handbook of the IPA: A Guide to the Use of the International Phonetic Alphabet. Cambridge, Cambridge University Press.
·       Lejeune, M. (1955) Traité de phonétique grecque. Paris, Klincksieck.
·       Sturtevant, E. H. (1920) The pronunciation of Greek and Latin – The sounds and accents. Chicago, Chicago University Press.
·       Tovar, S. A. (1990) Biografía de la lengua griega. Sus 3000 años de continuidad. Santiago de Chile, Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.
·       Vendryes, J. (1938) Traité d’accentuation grecque. Paris, Klincksieck.

Nota: me gustaría actualizar la bibliografía con el libro de Lejeune de 1972 pero todavía no lo he conseguido.

lunes, 25 de febrero de 2013

Demostración acerca de las transliteraciones

Hace un par de años escribí un "esquema para la reconstrucción de la pronunciación del griego" que jerarquizaba los testimonios y exponía las diferentes teorías desde donde abordarlos. Es un mero esbozo sin desarrollo teórico:

Esquema para la reconstrucción de la pronunciación del griego

Lugar: Atenas
Época: siglo V a.C. (500-401 a.C.)

Fuentes

1)      Inscripciones y papiros
2)      Testimonios de gramáticos: antiguos y contemporáneos
3)      Onomatopeyas y juegos de palabras
4)      Transliteraciones desde o hacia otros idiomas (principalmente latín)

Teorías

  • Historia de la lengua
    • Etimología (y lingüística comparativa)
    • Dialectología
  • Lingüística (considerada diacrónicamente y sincrónicamente)
    • Fonología
    • Fonética
    • Grafémica
    • Ortología (ortofonía)
    • Ortografía
    • Lexicología
    • Morfología
    • Sintaxis
    • Semántica
  • Filología
  • Historia / Arqueología

Punto de referencia: lengua griega moderna ateniense (2013 d.C.)

Según esto, el testimonio más fidedigno para conocer (hasta cierto punto) la pronunciación de un idioma como el griego antiguo (y siempre tomando como base el griego en su forma actual) son las inscripciones y los papiros. Esto lo dijimos en el post anterior.

Ahora bien, existen otros testimonios que revisten un carácter secundario: las transliteraciones, las onomatopeyas (o las palabras que remiten a tales) y los comentarios de los gramáticos. Los últimos son importantísimos pero se impone una labor hermenéutica que puede dirigirse tanto a tomar el criterio de los erasmistas o a los neo-erasmistas como el criterio de los partidarios de la pronunciación histórica. Sin embargo, muchas dificultades de interpretación se subsanan tomando como base la pronunciación del griego actual.

Las transliteraciones del griego a otros idiomas (o de otros idiomas al griego), así como las onomatopeyas o las palabras cuya morfología está constituida onomatopéyicamente, suelen ser, por lo general, los argumentos de muchos neo-erasmistas (sería mejor usar el término "teóricos reconstructivistas" o "erasmistas sofisticados", para no darles innecesariamente un carácter de secta). Se me ocurre pensar en el concienzudo trabajo de William Sidney Allen, "Vox Graeca". Su persistencia a ceñirse al modelo propuesto por los teóricos reconstructivistas hace que no tome en cuenta tanto los errores en las inscripciones y la pronunciación actual del griego como las transliteraciones, especialmente del griego al latín y viceversa, y el ya consabido "argumento de Cratino", según el cual la pronunciación de H es similar a la de E porque, en el fragmento 43.1 del cómico Cratino, aparece la onomatopeya del balido de las ovejas con H:

ὁ δ' ἠλίθιος ὥσπερ πρόβατον βῆ βῆ λέγων βαδίζει.

Traducción: Y el insensato marcha, diciendo como una oveja, BH BH.

Este fragmento fue objeto de numerosas controversias sobre la pronunciación de la H. Pero no hablaremos de esto aquí; no hoy, al menos.

Hoy vamos a hablar de las transliteraciones del griego al latín y del latín al griego. Lo que sostendré aquí es que muchas de las deducciones que se hacen en favor de la pronunciación de la H griega como E provienen de una mala interpretación de la fonética del latín.

Es necesario remarcar que esta fuente es de índole totalmente secundaria y su capacidad de aportar datos fidedignos es mucho menor que la de las inscripciones o los papiros. Pero tal vez ayude a disipar malentendidos.

Lo demostraré del siguiente modo.

Teoría 1.

1. A. La ITA (sonido largo según Dionisio de Tracia al menos) sonaba como una IOTA (sonido que podía ser largo o breve según Dionisio de Tracia al menos).

H = IOTA (“LARGA”).

Aquí nos estamos basando meramente en la pronunciación del griego actual (Wilhelm Brandenstein, en su "Lingúística griega" confirma esta similitud desde el siglo IV a. C., aunque Caragounis la sitúa ya en el siglo V a. C.)

1. B. La ITA (sonido largo según Dionisio de Tracia al menos), al menos a partir de que los griegos escriben acerca de los romanos, sonaba como una I larga latina.

H = I LARGA

Prueba.
Transliteración del griego al latín: muchas palabras griegas son transliteradas con frecuencia a favor del itacismo. Así, eleison, ephimerus por ἐλέησον, ἐφήμερος.

Transliteración del latín al griego: En una búsqueda realizada en el TLG (Versión E), la palabra Scipio se encuentra en 80 ocasiones (algunas en Plutarco) transliterada como Σκηπίων.

1.A.A: La I larga latina y la IOTA (por lo menos considerada como larga) suenan iguales.

IOTA (“LARGA”) = I LARGA

Prueba.

Transliteración del latín al griego: La palabra Scipio suele transliterarse como Σκιπίων.

Corolario de Teoría 1 B y de 1.A.A:

Del latín al griego: Si a partir de la transliteración de una misma letra I nos confundimos si poner ITA o IOTA, entonces ITA e IOTA sonaban igual. Lo cual constituye una prueba de Teoría 1 A.

Posibles falsadores.

Del griego al latín: Θουκυδίδης es transliterado como Thucydides.

Según esto: la ITA sonaría como una E larga latina, y no como una I larga latina.

Esto nos lleva a elaborar la:

Teoría 2.

2. A. La E larga latina sonaba, POR LO MENOS, aproximadamente igual a una ITA (sonido de la teoría 1).

Con esto explicaríamos el falsador de la teoría 1.

Prueba.

Del latín al griego: La palabra Lucretius suele transliterarse como Λουκρήτιος (se registra en 83 ocasiones, realizando una búsqueda en el TLG E).

Del latín al griego: Cornelius es transliterado como Κορνήλιος. No se hallaron errores.

Por deducción:

2. A. A. E LARGA al menos ≅ IOTA (“LARGA”)

2. A. B. E LARGA al menos ≅ I LARGA

Prueba de 2.A.A.

Transliteración del griego al latín: La palabra Lucretius es transliterada en 8 ocasiones como Λουκρίτιος en el TLG E.

Corolario de Teoría 2 A y de 2.A.A:

Probamos nuevamente Teoría 1 A (ITA = IOTA) porque, si a partir de la transliteración de una misma letra E nos confundimos si poner ITA o IOTA, entonces ITA e IOTA sonaban igual.

Prueba de 2.A.B:

La confusión entre E larga e I larga latinas es muy, muy, clara. Abundan los ejemplos. Mencionaré algunos.

El acusativo plural de la 3º declinación es en -is o en -es (vieja forma de los parisílabos: -eis (diptongo)). Nada se dice de los imparisílabos. Lo cual podría dar a entender una confusión entre E LARGA e I LARGA.

Phileteus/Philiteus; riciniatus/reciniatus; detuli/ditul- (CIL 10.2752, citado en Oxford Latin Dictionary); deverbium/diverbium; designator/dissignator, derigesco/dirigesco (en manuscritos, citado en Oxford Latin Dictionary), dilibutus/delibutus; Diomedeus/Diomedius

P(ublius) Cornilius(!) P(ubli) l(ibertus) / Diphilus / Castlosaic CIL II 3294 (p 949) = CILA III, 128

Pompeia (adjetivo femenino de Pompe-i-us) se lo translitera con ITA IOTA (no diptongado; sonido doble I) o con EPSILON IOTA (diptongado, es decir, sonido I).

Caes 10.8.2 to Caes 10.8.2 Πομπηία (con diéresis entre H e I, o sea, no diptongado)

Otros ejemplos: devulsi, devulsus/divulsi, divulsus; deversus/diversus; devello/divello.

Si fuera como los erasmistas dicen, ¿por qué Lucretius no era transliterado por Λουκρέτιος??

Esto nos lleva a refutar algunas de las observaciones que W. S. Allen realiza en su Vox Latina. Allen ha publicado primero en 1965 su Vox Latina y en 1968 su Vox Graeca. En Vox Latina Allen sostiene que la E larga del latín se acerca mucho a la I breve, pero que difiere claramente de la I larga. Pero esta afirmación, salvo la referencia a Terentianus Maurus, no es justificada, ni con inscripciones, ni nada. La historia de la lengua latina, en lo que hace al intercambio ¿cualitativo? fonético de E larga a I larga, nos dice lo contrario.

Lindsay (1963, The Latin Language, pp. 22 y 29-30) justifica las confusiones ortográficas de E larga e I larga latinas como confusiones que pueden ser "una pronunciación de I por E", "inscripciones dialectales" o "meros errores", y dice que no es fácil de decidir cuáles de estas confusiones representan un grupo u otro. Ahora bien, si las confusiones se debían a querer utilizar la etimología correcta de la palabra o querer utilizar el prefijo correcto (por ejemplo, de- por dis-), había una confusión fonética que sería subsanada por el examen concienzudo sobre el dialecto o sobre la etimología de la palabra en cuestión. El propio Lindsay lo dice en p. 225: "The spellings Cornilius, Aurilius prove the affinity of Latin E (larga) with an i-sound before a syllable with y".

Con esto podemos observar que el testimonio de las transliteraciones no es tan fidedigno como parecería a algunos neo-erasmistas. Y que el problema no se halla tanto en la fonética griega como en la fonética histórica latina.

Fin de la demostración.